Guerra de estrategias: El equipo legal de Luque no dejará pasar ninguna acusación hecha por Gianinna en el juicio. Los principales imputados declararán este jueves con el objetivo de refutar las acusaciones de manipulación y negligencia vertidas por la hija del ‘Diez’
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona entra en una fase de alta tensión. Este jueves, el neurocirujano Leopoldo Luque y el psicólogo Carlos Díaz tomarán la palabra en los tribunales de Buenos Aires para responder a las graves acusaciones de Gianinna Maradona, quien el pasado martes ofreció un testimonio de seis horas que sacudió la causa.
«Cada mención tendrá respuesta»
La estrategia de la defensa es de confrontación directa. «Cada vez que lo nombren, Luque va a responder», sentenció a la agencia EFE uno de los abogados del médico de cabecera. La defensa busca neutralizar el impacto de las declaraciones de Gianinna, quien describió una supuesta red de engaños que terminó en la muerte del astro.
Los puntos clave del conflicto
Durante la tercera audiencia, la hija del campeón del mundo fue contundente al señalar las fallas en la internación domiciliaria:
Manipulación: Gianinna afirmó que Luque la manipuló de forma «absoluta y horrible» para evitar una internación clínica.
Promesas incumplidas: Según el expediente, se prometió una estructura médica de alta complejidad que, en la práctica, resultó ser una vivienda sin equipos básicos ni ambulancia.
Obstáculos médicos: Se reveló que a los enfermeros se les prohibía controlar los signos vitales de Maradona. Un mensaje clave de Carlos Díaz a la psiquiatra Agustina Cosachov sugiere que la presencia de enfermeros era solo para «cubrirse» y que no debían «hinchar las pelotas».
Aislamiento familiar: Gianinna relató que, por recomendación del psicólogo Díaz, la familia se mantuvo alejada del exfutbolista durante sus últimos días para darle «espacio».
Una audiencia determinante
Además de las declaraciones de Luque y Díaz, la cuarta jornada del juicio podría incluir los testimonios del comisario Lucas Borges y el oficial Lucas Farías, los primeros efectivos policiales en llegar a la escena tras el fallecimiento de Maradona en noviembre de 2020.
Junto a los principales señalados, otros cinco profesionales de la salud enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual, una figura penal que sugiere que los acusados sabían del riesgo de muerte y, aun así, no actuaron para evitarlo.




