La jornada cerrará con las celebraciones de la Cena del Señor y el emotivo lavatorio de pies, marcando el inicio del Triduo Pascual en una Santa Cruz que, a pesar de su constante crecimiento, no olvida su esencia espiritual.
Como ya es una tradición profundamente arraigada en el corazón de los cruceños, miles de fieles se volcaron a las calles del centro histórico este Jueves Santo. Bajo un clima de recogimiento y respeto, las familias recorren las emblemáticas iglesias de la ciudad para cumplir con la visita a los siete sagrarios, recordando el camino de Jesús hacia el Calvario.
Fe y tradición en el corazón de la ciudad
Desde tempranas horas de la tarde, el movimiento en la Plaza 24 de Septiembre se intensificó. La imponente Basílica Menor de San Lorenzo (Catedral) se convirtió en el punto de partida para muchos, quienes, tras orar frente al Santísimo, iniciaron su peregrinación hacia otros templos cercanos.
Además de la Catedral, entre las paradas más concurridas por los creyentes destacan:
La Merced: Con su arquitectura colonial que invita a la reflexión.
San Roque: Donde el fervor popular se siente en cada rincón.
San Francisco y San Andrés: Templos que lucen sus mejores altares para recibir a los peregrinos.
Un ambiente de unidad familiar
A diferencia del ajetreo comercial de otros días, el centro cruceño respira hoy un aire de paz. Los cruceños —grandes y chicos— caminan pausadamente, aprovechando que las calles aledañas a los templos suelen ser peatonalizadas para garantizar la seguridad de los fieles devotos.
"Es un momento para agradecer y pedir por la unidad de nuestras familias. Venimos cada año para mantener viva esta herencia que nos dejaron nuestros abuelos", comentó una vecina que realizaba el recorrido junto a sus hijos.
La jornada cerrará con las celebraciones de la Cena del Señor y el emotivo lavatorio de pies, marcando el inicio del Triduo Pascual en una Santa Cruz que, a pesar de su constante crecimiento, no olvida su esencia espiritual.



