El Papa centrará su mensaje en la condena a las guerras actuales y los abusos de autoridad, identificándolos como los desafíos más urgentes para la estabilidad y el bienestar del mundo contemporáneo
Bajo la milenaria sombra del Coliseo romano, símbolo del martirio cristiano, el papa León XIV presidirá su primer Viacrucis de Viernes Santo. Este año, el rito adquiere una dimensión profundamente política y humanitaria, guiado por meditaciones escritas por el fraile Francesco Patton, ex-custodio de Tierra Santa, quien traslada el eco del dolor de una región devastada al corazón de la cristiandad.
El Coliseo, símbolo de la persecución de los primeros cristianos, volverá a ser un año más el escenario en el que miles de católicos rememorarán el camino de Jesucristo hasta su crucifixión. El Papa centra su mensaje en la condena a las guerras actuales y los abusos de autoridad, identificándolos como los desafíos más urgentes para la estabilidad y el bienestar del mundo contemporáneo.
A diferencia de otras ediciones, el propio Pontífice cargará personalmente con la cruz, subrayando un mensaje de compromiso físico y espiritual ante un mundo que Patton define como sumido en una "vorágine de violencia".
Aunque el texto evita señalamientos directos a naciones, sus pasajes constituyen una severa admonición contra el autoritarismo y la deshumanización.



