Pese a la derrota, la Sub-17 boliviana llegó a la instancia final de lucha por el cupo mundialista, mostrando destellos de un recambio generacional que ilusionó a la afición durante la fase de grupos
La Selección Boliviana Sub-17 puso punto final a su participación en el Sudamericano con una derrota por la mínima diferencia (0-1) frente a Venezuela. En un duelo de alta tensión donde se ponía en juego el séptimo puesto y, con él, el último boleto de la Conmebol para la Copa del Mundo de la categoría, la eficacia llanera terminó por inclinar la balanza.
El encuentro arrancó con una intensidad frenética. Venezuela dio el primer aviso con un ataque vertical en los minutos iniciales, mientras que Bolivia, bajo la conducción de Somoya, respondió con aproximaciones peligrosas que carecieron de puntería en la estocada final.
El momento de quiebre ocurrió a los 31 minutos del primer tiempo. Un pelotazo largo a espaldas de la defensa encontró a Saavedra, quien aprovechó una salida tardía del guardameta Fabián Borda para marcar el único tanto del encuentro. Ese gol descolocó el esquema boliviano y obligó a La Verde a remar contracorriente el resto del compromiso.
Resistencia y falta de contundencia
Tras el descanso, el juego se tornó áspero y friccionado. El seleccionador nacional buscó alternativas en el banco de suplentes para refrescar el ataque, pero la estructura defensiva de Venezuela se mantuvo ordenada y hermética.
Aunque La Verde dominó la posesión en el tramo final y volcó sus esfuerzos en campo rival, la claridad no llegó en los metros finales. Tras cumplirse los cinco minutos de adición, el silbato final sentenció la eliminación de Bolivia, que se queda a las puertas de la cita mundialista pero con la experiencia de haber competido al más alto nivel regional.



