La Policía Montada ha iniciado patrullajes estratégicos en las cabañas del río Piraí, que combinan la cercanía ciudadana y la vigilancia en terrenos de difícil acceso, con el objetivo de devolver la tranquilidad a las familias cruceñas que visitan el paseo tradicional y proteger el patrimonio natural
El emblemático cordón ecológico y las tradicionales cabañas del río Piraí cuentan ahora con un aliado estratégico para su seguridad: la Policía Montada. En un despliegue que combina efectividad operativa con la identidad cultural cruceña, los efectivos de la «institución verde olivo» refuerzan la vigilancia en esta zona clave para el esparcimiento familiar.
Esta medida no solo busca prevenir incidentes en zonas de difícil acceso para vehículos, sino también fortalecer el vínculo entre la institución y la ciudadanía, permitiendo que las familias disfruten del sabor y la tradición cruceña en un entorno totalmente resguardado.»
Un entorno rústico bajo vigilancia especial
Desde hace décadas, las cabañas del río Piraí se han consolidado como el epicentro de la identidad regional. Este espacio no solo ofrece un escape a la naturaleza, sino que es una vitrina viva de la gastronomía cruceña:
Sabores típicos: El aroma a leña acompaña platos emblemáticos como el majadito de charque, el locro y el horneado típico (pan de arroz y cuñapé), siempre acompañados de una refrescante chicha camba.
Aventura y adrenalina: Para quienes buscan acción, las orillas del río son el escenario predilecto para los paseos en cuadratracks y cabalgatas guiadas.
Movilidad estratégica en terreno difícil
La elección de la Policía Montada no es casual. El terreno arenoso y la densa vegetación del cordón ecológico presentan desafíos para las patrullas motorizadas convencionales.
«La presencia de los equinos permite una mayor visibilidad y acceso a senderos donde los vehículos no pueden ingresar, garantizando que el patrullaje llegue hasta el último rincón de la zona turística», señala el reporte oficial de la institución.
Impacto positivo en la comunidad y el turismo
Los cabañeros y emprendedores locales han recibido esta medida con optimismo. Tras un periodo de incertidumbre por la seguridad, la presencia constante de los uniformados ha revitalizado la afluencia de visitantes.
Para los trabajadores del lugar, este resguardo no solo protege a los comensales, sino que blinda la economía local, permitiendo que las actividades comerciales se desarrollen con absoluta normalidad hasta el atardecer.



