En el corazón de Concepción, la soprano María Eugenia Boix y el ensamble español transformaron el pasado en un presente vibrante, reafirmando el poder de la música como puente cultural
La noche de ayer no fue una jornada cualquiera para los habitantes y visitantes de Concepción. A las 20:30 horas, bajo el resguardo de un ambiente que transpiraba historia y calidez, el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana vivió uno de sus capítulos más memorables.
El grupo La Spagna, acompañado por la voz luminosa de la soprano española María Eugenia Boix, ofreció un concierto que trascendió la simple ejecución técnica para convertirse en una experiencia espiritual.
El brillo de una voz que conecta siglos
Desde el primer acorde, quedó claro que la propuesta de La Spagna no buscaba solo la precisión académica, sino la resurrección de las emociones. María Eugenia Boix, cuya presencia escénica fue tan imponente como su registro vocal, logró lo que pocos intérpretes alcanzan: transformar las partituras históricas en un presente vivo.
Su interpretación, cargada de matices y una intensidad conmovedora, recordó a los asistentes que la música barroca no es una pieza de museo, sino un lenguaje universal que sigue hablando de los anhelos, dolores y alegrías del ser humano actual.
Un escenario con alma
El encuentro se desarrolló en una atmósfera de cercanía, donde el público pudo sentir de cerca la vibración de los instrumentos de época. La elección de Concepción como sede reafirmó, una vez más, que las Misiones de Chiquitos son el escenario natural y más potente para este repertorio.
«La música es un puente entre culturas y tiempos», se escuchaba entre los asistentes al finalizar la velada. Y es que la fusión entre el rigor europeo de La Spagna y la mística de la tierra chiquitana creó una sinergia perfecta.
Un legado que se fortalece
El éxito del concierto de anoche no solo se mide en los aplausos que cerraron la jornada, sino en la reafirmación del Festival Barroco como un espacio de encuentro vital para la región. La presentación de La Spagna y Boix quedará grabada como un recordatorio de que, en las Misiones, el arte sigue siendo el hilo conductor que une nuestro pasado con nuestra identidad presente.
Con la última nota aún resonando en las maderas de la iglesia, Concepción se despidió de una noche donde la música fue, sencillamente, eterna.




